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Blog viajero: Suchitoto y Suchitlan





En esta oportunidad deseo compartir con ustedes un viaje que realice hace un par de años a dos de los lugares más bellos de El Salvador: Suchitoto y Suchitlan.


Sobre los destinos

Suchitoto es un pueblo de El Salvador ubicado a 47 Km de la capital, que entre sus atractivos esta el tener un ambiente colonial, con calles empedradas, la iglesia principal ubicada a la frente al parque, la cual ha sido declarada monumento.

Suchitlan, que en lenguaje nahuat significa "lugar del pájaro-flor", es un lago artificial creado en el año de 1973 tras la realización de la Presa del Cerrón Grande, razón por la cual al lago también se le conoce como: Cerrón Grande, la forma más rápida (y popular) de acceso es a través de Suchitoto (razón por la cual se le conoce como "Suchitlan").

Primer parada: Suchitoto


Nuestro recorrido comenzó a las 6:30 AM (hora desafortunada pero necesaria) saliendo del monumento a la revolución (conocido como "El Chulón"). Nuestra excursión había sido organizada por una agencia de turismo local que conocí porque era la agencia que organizaba los paseos para una empresa en lo que yo trabajaba.




Llegamos a Suchitoto a eso de las 8 AM, a esa hora ya se sentían los efectos de haber salido de la casa de madrugada y sin desayunar, por lo que tan pronto nos bajamos del microbus buscamos el restaurante en que la empresa había hecho los arreglos para que desayunaramos (era parte del paquete contratado). Una vez que estuvimos ahí (y después de desayunar), me llamó la atención una estatua en forma de cigüeña llevando un niño envuelto en una red y colgado de su pico por lo que le tomé una foto:


Debajo de la cigüeña estaba el siguiente rótulo:


Posteriormente fuimos a hacer un recorrido por Suchitoto, durante el trayecto tuve la oportunidad de tomar una foto del exterior de la casa de Alejandro Coto. Para quienes nos leen alrededor del mundo, Alejandro Coto es un director de películas de origen salvadoreño (de los pocos que hay) quien además tiene el honor de haber sido de los primeros (sino es que el primero) habitantes de El Salvador en incursionar en esa rama del arte, por esa misma razón es un habitante distinguido de Suchitoto, su casa, además de ser sitio de referencia para los turistas, sirve como espacio donde se llevan a cabo diferentes actividades culturales, como festivales de teatro, poesía, etc.

Foto del exterior de la casa de Alejandro Coto

En una de las paradas entramos a un hotel, creo que hay por ahí un arreglo entre empresas, en la que los turistas pueden sentarse en los cómodos sillones del hotel y este último puede proporcionar a sus visitantes algunos folletos con útil información de contacto para su próxima visita, es un trato de ganar-ganar, por mi parte yo saqué un par de fotos interesantes durante esta parada, ya que pude tomar la foto de este par de amiguitos:


También tomé la imagen de este señor que parece ser el papá de los dos que están jugando en la foto anterior:


Posteriormente tuvimos tiempo para ir a algunas de las tiendas de la localidad en donde, quienes tenían el presupuesto y el deseo de llevarse un recuerdo de Suchitoto, pudieron adquirir algunos de los recuerdos disponibles (entiéndase artesanías, postales, etc.).


Después de algunos minutos de caminar y observar muy diversas artesanías, nuestro guía indicó que ya estábamos listos para comenzar con la siguiente etapa de nuestro viaje: Suchitlan.

Segunda parada: Suchitlan

Suchitlan se encuentra aproximadamente a 5 minutos de Suchitoto por lo que llegamos en un abrir y cerrar de ojos, un poco antes del mediodía. Dentro del paquete turístico contratado estaba incluido un recorrido en lancha por los alrededores del lago, no obstante, antes de partir, el lanchero nos pregunto si queríamos el recorrido largo o el corto, a lo que el guía contestó que el corto, acto seguido, la colectividad lanzó dos preguntas: Cuál era la diferencia entre ambos recorridos? y ¿Cuánto más costaba el segundo? la respuesta a la primer pregunta entusiasmó a todo el mundo (también el hecho que ya estábamos subidos en la lancha) y la respuesta de la segunda selló el trato, sólo era necesario incluir un par de dolares más por cabeza, así que, previa colecta de la diferencia en el importe, dimos inicio al recorrido largo.

A continuación comparto con ustedes algunas de las mejores fotos tomadas durante el recorrido:

El "puerto" donde se puede contratar un recorrido en lancha

Vista desde la punta de la lancha:

Uno de las islas que visitamos es la "Isla de los pájaros"

Otra vista de la "Isla de los pájaros"

Durante el recorrido también pudimos ver de cerca a un ferry:

Orilla de una de las islas visitadas

La mejor vista del recorrido: Nuestro puerto de llegada

Después del recorrido en lancha, era la hora del almuerzo, el cual se llevó a cabo en el restaurante del puerto (el cual no puede apreciarse en las fotos debido a que esta cubierto por los árboles), en honor de nuestra visita el platillo servido fue pescado, el que por cierto estaba muy sabroso (claro que también podría ser por efecto de la "mañaneada"), almorzamos a ritmo de música en vivo con temas "costeños" clásicos como aquel de "En el mar, la vida es más sabrosa...", etc. (no obstante que no estábamos en el mar). Después del almuerzo tuvimos un tiempo libre para poder descansar (y hacer la digestión) así como para poder comprar más recuerdos en las tiendas de conveniencia ubicadas en la parte trasera del restaurante.

A media tarde, comenzamos nuestro regreso a casa, pasando una última vez por Suchitoto por el postre, el cual fue dejado a la elección de los turistas, en mi caso, la elección consistió en sorbete de carretón y un cafecito (para resistir el resto del viaje). Al finalizar la tarde ya era hora de regresar a casa, de este viaje llevaba la satisfacción de haber hecho turismo interno, varias fotos (algunas publicadas aquí) y el deseo de visitar nuevamente dos de los lugares más agradables de El Salvador.


Links adicionales para quien desee conocer más sobre estos lugares:

Suchitoto

http://www.alcaldiasuchitoto.gob.sv
http://www.suchitoto-el-salvador.com/

Suchitlan

http://www.turismo.com.sv/destinos/lago-suchitlan.php
http://elsalvador.pordescubrir.com/conoce-lago-suchitlan.html

Posdata
Clic aquí para conocer otro bello destino de El Salvador

Lluvia



Ayer viernes, cuando me dirigía para mi casa en el autobús (como a eso de las 7 PM) comenzó a llover, todavía era la hora pico del trafico, por lo que tenía la esperanza que el bus tardara lo suficiente para que la lluvia terminara antes de llegar a mi parada, en el camino pude ver como en la calle las personas comenzaban a sacar sus paraguas o a correr como atletas consumados buscando donde refugiarse, algunos vendedores (los previsores) procedieron a cubrir con plástico sus mercaderías y a seguir con su venta.


Debido a que no andaba paraguas y a que la lluvia arreció, no tenía más remedio que buscar refugio tan pronto me bajara del autobús, es importante mencionar que cuando uno esta en medio de una lluvia torrencial, sin paraguas y de noche, no hay tiempo para ponerse selectivo con el lugar en donde uno va a pasar la lluvia, sino que se busca refugio en el techo más próximo, idealmente las paradas de autobús deberían ser la primera opción (asumiendo que tienen techo), sin embargo, en El Salvador, solo una parte de las paradas ofrecen protección contra la lluvia, y aun en ese caso, no pueden proteger a las personas cuando la lluvia es acompañada de ventarrones que la hacen golpear "de lado", esa noche, mi destino estaba justo en medio de una acera desprovista de parada de autobús.


Afortunadamente, a un par de pasos de donde me dejó el autobús había un techo, perteneciente a un negocio que ya había cerrado por la hora, así que, después de dar un pequeño salto para evitar un charco que se había hecho debido a que el tragante de la calle estaba tapado (cosa cada vez más usual en El Salvador) corrí a refugiarme ahí, al llegar, lo primero que pude notar es que no estaba solo, mi oasis seco ya estaba bastante lleno de otros peatones que también habían quedado atrapados bajo la lluvia. Eramos un grupo de personas atrapadas en aquel pequeño recinto hasta que terminara de llover, realmente no todos pueden ser como Fred Astaire y bailar bajo la lluvia.


Cuando uno esta esperando que pare de llover, se tiene en las manos un tiempo que debe ser utilizado de alguna forma, la primer (y principal) actividad para rellenarlo es analizar las condiciones meteorológicas para tratar de predecir cuanto tiempo se tendrá que esperar, pero sin importar el tipo y la profundidad del análisis realizado (algunos son verdaderos meteorólogos que deberían estar en televisión), la conclusión siempre será la misma: La lluvia escapa del control de los seres humanos; por lo que, para disminuir la tensión y no entrar en desesperación, habrá que buscar alguna otra actividad, si uno tiene suerte, y anda con algún amigo, se puede iniciar una conversación, caso contrario las opciones son muy pocas.


En mi caso particular, cuando me veo atrapado por la lluvia (pues no es la primera vez) me gusta observar los alrededores, para ver como otras personas luchan contra el clima (mal de muchos...), también me gusta escuchar las conversaciones de mis compañeros de infortunio, en El Salvador las conversaciones usualmente son del tipo: "...a que horas va a dejar de llover?" o "...te dije que trajeras la sombrilla", etc. Ocasionalmente uno puede ver un poco de "ingenio salvadoreño" para combatir la tormenta, ese día, en frente de donde me encontraba había una parada como la que describí al principio, techada pero al aire libre, lo que me llamó la atención fue que para resistir un poco mejor el viento lateral algunos de sus ocupantes se habían subido a los asientos mientras otros permanecían en la acera, dando la impresión de ser un grupo de náufragos a bordo de una balsa esperando ser rescatados.


Finalmente, cuando ya comenzaba a sentirme desesperado, se escucharon truenos (que según la sabiduría popular anuncian el final de una tormenta) y al poco tiempo empezó a disminuir la intensidad de la tormenta, de acuerdo a experiencias previas, no es conveniente esperar a que deje de llover por completo antes de reanudar el viaje porque a veces en lugar de parar, repentinamente, arrecia, y, básicamente, hay que esperar de forma indefinida hasta tener otra oportunidad, así que cuando la tormenta ya era sólo una lluvia ligera, reanudé mi viaje, cubriéndome en cada techo que me encontré en el camino, tres cuadras después llegue a mi casa, justo cuando ya mi ropa empezaba a ganar peso debido al agua que había ido acumulando. Después de secarme y cambiarme de ropa, reanudo mis actividades normales y mientras estoy asimilando toda mi odisea en el refugio anti-lluvia, me prometo a mi mismo que mañana sin falta me consigo un paraguas.

Nota:

Si les gustó esta historia, tal vez les guste esta otra.

Un tiro para recordar

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Con el paso de los años lo que más se recuerda del colegio (además del día de la graduación) son los momentos que uno pasa con sus amigos, en particular en las canchas (de fútbol o basquetbol), ya sea practicando algún deporte o simplemente bromeando, yo recuerdo algunos momentos deportivos que si bien no fueron dignos de entrar en el libro de los records Guiness o de una medalla de oro, siempre me hacen sonreír al recordarlos, en esta ocasión, quisiera compartir uno de esos momentos con ustedes.


La fecha exacta de esta historia se pierde en el lumbral de mi paso a la adolescencia, pero cabe destacar que ocurrió antes que acabara la década de los 80 (en el 88 u 89?), cuando yo me encontraba en tercer o cuarto grado de eduación básica, por esos años (en ausencia de Internet y demás artilugios tecnológicos relacionados) durante el recreo, a mis compañeros de clase y a mi nos encantaba jugar basquetbol, unos eran mejor que otros, valga la aclaración, yo siempre fui parte de "los otros" (lo cual es clave para esta historia).

Un día durante el recreo, como era ya habitual comenzamos un partido de basquetbol, a diferencia de los partidos profesionales solo eramos 4 niños soñando a ser estrellas de la NBA, gritando el nombre de las jugadas que sabíamos o proclamando ser uno de los jugadores bien pagados que veíamos por la televisión. El colegio al que asistíamos tenía una cancha de basquetbol con las medidas reglamentarias y con dos torres de metal para sostener los aros a cada extremo de la cancha, las torres tenían una estructura similar a la de la Torre Eifel de París, no tanto por la altura, sino por la cantidad de vigas de metal por las que estaba conformada, similar a la de esta foto:


Antes de iniciar nuestro encuentro tomamos las decisiones clave: Elegimos a los capitanes, formamos los equipos y acordamos que jugaríamos solo media cancha (todos íbamos a tirar a la misma canasta) y acto seguido dio inicio el partido, el mismo transcurrió con normalidad, salvo que en una de las jugadas, termine siendo acorralado por los jugadores del equipo contrario mientras los jugadores de mi equipo no daban señales de estar por ningún lado, en ese momento, de lo más profundo de mi ser, surgió un impulso de intentar anotar desde media cancha, sin ángulo y sin apuntar (yo estaba de espaldas), así que como todo un profesional me giro y lanzo instintivamente hacia donde estaba la canasta, en mi mente yo visualice el tiro como el de esta foto:


Sin embargo, realidad y fantasía nunca han caminado de la mano, mi tiro salió un poco desviado y terminó por entrar en la parte de atrás del aro (en la torre de metal) y debido en parte a la fuerza que traía, sumado al ángulo con el que entró (y a mi extraña suerte) la pelota comenzó a rebotar sin control, era como si un mini flash hubiese entrado a la torre y tratase desesperadamente de encontrar una salida, en un abrir y cerrar de ojos recorrió la torre de metal en todos los ángulos posibles y nosotros solo podíamos ver un "manchón" rojo que iba y venia sin control al tiempo que escuchábamos el sonido característico de una pelota rebotando contra metal, al final, triunfante, el duende rojo, apareció en la parte más alta del tablero exactamente en línea recta con el aro deteniéndose por un microsegundo como para asegurarse que todos los jugadores pudieran verlo antes de entrar a la canasta sin tocar las orillas del aro.

 Mi momento de triunfo

Aunque para nuestros partidos no contábamos con un narrador, las reacciones que el lanzamiento causó en aquel grupo de niños fueron mejores que si hubiéremos tenido a un cronista: Al inicio, debido a lo malo del tiro, se escucharon los UUUUUU característicos de la burla, seguidos por un sonoro ¡¡¡¡OOOHHH!!!! de asombro al ver la hipervelocidad que alcanzó la pelota por los rebotes, después un microsegundo de silencio total cuando el balón posó para nosotros desde la parte más alta del tablero, seguido por unas sonoras risas combinadas con aplausos cuando el balón entro en la canasta; después vino la pregunta obligada: ¿Fue valido el punto? Desde luego que sí, no iba a permitir que una belleza de tiro como el que recién habíamos presenciado no fuese tomado en cuenta para el marcador, mi argumento principal, como todo buen abogado, fue que no hay nada en el reglamento que impida que una canasta entre después de rebotar (una o más veces) contra el tablero (o la torre, en este caso).

Es justo mencionar que ese tiro fue un aliciente para seguir practicando el basquetbol por un par de años más, no obstante, nunca logre repetir la hazaña de ese día y nunca logré una medalla o trofeo (o cosa que se parezca), sin embargo, viendolo con calma, las medallas y trofeos son sólo metal que (aunque reluciente al inicio) al final va perdiendo su brillo, mientras que, por el contrario, el recuerdo de ese tiro mágico brilla con más fuerza con cada día que pasa, es una lástima que nuestro juego no haya sido televisado, porque así, al menos, podría ver el recorrido de la bola al interior de la torre en cámara lenta y comprender cómo fue que terminó no solo en la parte más alta del tablero sino en linea recta con el aro...


Las primeras 1000



En un abrir y cerrar de ojos han transcurrido cuatro meses y ya hemos recibido a nuestros primeros 1000 visitantes. Por ello, estamos de fiesta celebrando por todo lo alto y por lo mismo consideramos que es buen momento para hacer un pequeño alto en el camino y revisar las 5 entradas (publicaciones) que han sido más visitadas, junto con una pequeña introducción de lo que motivó/inspiró su elaboración:

1- "Un minuto de silencio": Poema escrito en prosa que busca ser un llamado de alerta sobre la escalada de violencia por la que atraviesa la sociedad salvadoreña y fue inspirado por un caso en el que una estudiante de 9º grado desapareció sin dejar rastro, el mismo tuvo como desenlace el que la niña fuera encontrada sin vida días después y sus restos habían sido cortados en pedazos; uno de los puntos más preocupantes sobre la violencia en El Salvador es que como sociedad cada vez nos parece lo más natural del mundo y lo estamos aceptando como parte de nuestra rutina diaria, siendo que solamente trabajando en equipo podremos vivir como dice al final el poema: "como hermanos y en libertad".

2- "La petición": Historia sobre mis días de estudiante en el colegio de los jesuitas, en donde relato en primera persona todas las peripecias por las que pasé el día en que declaré mis sentimientos por primera vez...

3- "Primer entrada del blog caminante no hay camino": Nuestro primer paso en este viaje hacia el mundo de la escritura, esta entrada me recuerda el final de aquella película sobre un náufrago la cual finaliza con su protagonista en un cruce de caminos, con infinitas posibilidades

4- "¿Ya tienes 30? ¿Y tu pareja?": Poema basado en un pregunta a la que nos tenemos que enfrentar todos los que ya hemos llegado a las 30 primaveras sin haber camino hacia el altar, verdaderamente existe una gran presión social por llegar a esa edad con un compromiso adquirido pero lo cierto es que todos vamos a nuestro propio ritmo por lo que algunos se casan a los 20, otros a los 30, otros a los cuarenta y otros pues prefieren vivir su vida en libertad, que también es un camino valido (para gustos se hicieron los colores).

5- "El regalo perdido (por un tecnicismo legal)": La historia que espero que mi ex nunca lea (je je je), inspirada en un regalo que por no haber cumplido los "términos y condiciones pactadas" al inicio de nuestra relación no pudo ser entregado a su destino...

Su servidor, "El Analista", desea darles las gracias por haber hecho posible alcanzar nuestras 1000 primeras visitas y los invita a estar pendientes de las futuras publicaciones, en donde seguiremos explorando nuestra vena creativa con más historias y poemas.


Heroes de metal



El Salvador tiene héroes de metal
y distribuidos están por la capital,
de las plazas y parques vigilantes
orgullosos portan sus estandartes.

*

Victoriosos en el campo del honor
el país defendieron con gran valor,
con sangre derramada en caudales
todos construyeron sus pedestales.

**

En un caleidoscopio generacional
caminan juntos hacia la posteridad
el Monseñor, el Indio y el General.

***

Defensores de la salvadoreñidad,
al recordarlos podremos entrever
el amor que no dudaron defender.